domingo, 6 de febrero de 2011

Llamazares defiende el martes una moción para que el Congreso controle cómo se aplica el Convenio de Defensa con EE.UU.

El portavoz parlamentario de IU exige, entre otras modificaciones, que se garantice “el control judicial de la actividad de los servicios militares estadounidenses de inteligencia y el respeto de los derechos y libertades en nuestro país por parte de sus miembros, cuyas misiones han de obtener autorización previa de un juez”


El portavoz parlamentario de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, defenderá el próximo martes en el Congreso de los Diputados una moción, consecuencia de la interpelación urgente que hizo al Gobierno en enero, para garantizar más transparencia en la aplicación del Convenio de Cooperación para la Defensa entre España y Estados Unidos (que se debe empezar a renegociar este mismo mes), un mayor control parlamentario sobre su ejecución y, marcado como objetivo a medio plazo, “establecer con las autoridades estadounidenses un calendario de desmantelamiento de las bases militares de utilización conjunta”.


Llamazares, autor de la moción en representación de la parte del grupo parlamentario correspondiente a IU-ICV, recuerda que este convenio data de diciembre de 1988, fue revisado por Aznar con el Protocolo de 2002 y expira el próximo 12 de febrero, prorrogándose automáticamente por periodos de un año, salvo decisión expresa de una de las partes.


El parlamentario de IU denuncia que el convenio ha evolucionado hacia una “clara involución en la relación hispano-norteamericana, con un mayor desequilibrio en favor de los Estados Unidos, que no garantizan ninguna cláusula de defensa mutua, y un anacronismo en relación a los intereses de España, la seguridad de la población y el ejercicio de la soberanía del Estado español, por cuanto otorga un cheque en blanco a los servicios estadounidenses de inteligencia para actuar como les plazca en territorio español”.


“De otra parte –afirma-, resulta incoherente que el Gobierno español consienta que Estados Unidos utilice nuestro territorio para realizar misiones que las propias Fuerzas Armadas españolas no están autorizadas a desarrollar por entrar en contradicción con la Ley de Defensa Nacional, no amparadas por la legalidad internacional”.


Llamazares pone como ejemplo que “no es coherente que las bases españolas sirvan de almacenamiento o tránsito de armamento prohibido por la legislación española, como es el caso de armas químicas y biológicas o minas antipersonales, y que naves o aeronaves estadounidenses las trasladen en sobrevuelo por nuestro país o en nuestras aguas territoriales”.


Además, en relación a los oscuros antecedentes de los ‘vuelos de la CIA’ con presos ilegales, Llamazares recuerda que “el Gobierno español está llamado a cumplir con las recomendaciones del Parlamento Europeo y del Consejo de Europa, y garantizar que nunca más los aeropuertos, bases militares u otro tipo de infraestructuras españolas sean utilizadas para la violación de derechos humanos”.


El parlamentario de IU entiende que se deben acometer “cambios, mejoras y desarrollos” en el nuevo texto que se acuerde entre España y EE.UU. Uno de los más importantes iría destinado a garantizar un mayor control parlamentario de su cumplimiento, por lo que se reclama “presentar ante el Congreso de los Diputados un informe anual y asegurar una comparecencia específica de información sobre el Convenio y su aplicación concreta en las bases militares e instalaciones españolas de utilización conjunta”.


También, frente a la total libertad de los servicios militares estadounidenses de inteligencia para operar en nuestro país “sin ningún control, ni explicaciones, ni reciprocidad por nuestra parte”, aclara Llamazares, solicita que esta situación se elimine del convenio reformado y, hasta entonces, que se garantice el control judicial de su actividad y el respeto de los derechos y libertades en España por parte de sus miembros, cuyas misiones “han de obtener autorización previa de un juez”.


A CONTINUACIÓN SE ADJUNTA LA PARTE DISPOSITIVA DE LA MOCIÓN QUE DEFENDERÁ GASPAR LLAMAZARES


El Congreso de los Diputados insta al Gobierno a


1) Garantizar la información y el control parlamentario de la aplicación y mejoras del Convenio de Cooperación para la Defensa entre el Reino de España y los Estados Unidos, de 1 de diciembre de 1988, Anejos y Canjes de Notas, modificado por el Protocolo de Enmienda de 10 de abril de 2002 y sus desarrollos reglamentarios.


2) En particular, presentar ante el Congreso de los Diputados un informe anual y asegurar una comparecencia específica de información sobre el Convenio y su aplicación concreta en las bases militares e instalaciones españolas de utilización conjunta.


3) Plantear cambios, mejoras y desarrollos del texto del Convenio y Protocolo en el sentido siguiente:


a) Adaptar el sistema de autorización de operaciones militares estadounidenses en bases españolas de utilización conjunta a lo estipulado en la Ley española de Defensa Nacional, de tal modo que dichas misiones deban atenerse al Derecho Internacional y a las resoluciones de Naciones Unidas.


b) Reforzar los mecanismos de transparencia y control de los vuelos, estableciendo la obligación por parte de la autoridad estadounidense, de comunicar con tiempo suficiente a la autoridad española, incluidos los vuelos sujetos a autorización general, no sólo las circunstancias del vuelo, su número, tipo, carga e itinerario del mismo, sino también el listado nominal de los miembros de la tripulación y del pasaje, al objeto de evitar secuestros y entregas en vulneración de los derechos humanos.


c) Garantizar que las bases militares y otras instalaciones españolas no sean utilizadas para facilitar violaciones de derechos humanos tales como entregas extraordinarias, detenciones secretas o traslados ilegales; incluyendo medidas de transparencia y mecanismos de control efectivos sobre las actividades de aeronaves y personal estadounidense en territorio español.


d) Modificar el Protocolo de Enmienda de 10 de abril de 2002, o promover su desarrollo reglamentario, con el fin de garantizar el control judicial de la actividad de los servicios militares estadounidenses de inteligencia y el respeto de los derechos y libertades en nuestro país por parte de sus miembros, cuyas misiones han de obtener autorización previa de un juez, por ejemplo siguiendo un régimen similar al que regula las misiones del CNI, en tanto se suprime la actividad en España de dichos servicios norteamericanos de inteligencia en la futura reforma del Convenio.


e) Establecer límites geográficos a las operaciones militares que puedan apoyarse desde las bases españolas.


f) De manera general, establecer un mayor equilibrio de derechos y deberes entre las partes.


4) Garantizar el cumplimiento del compromiso adquirido por los Estados Unidos de Norteamérica, en el objetivo de descontaminación de la zona de Palomares afectada por los residuos radioactivos derivados de la caída accidental de bombas nucleares estadounidenses.


5) Denunciar el Convenio en los seis meses previos a febrero de 2012.


6) A medio plazo, establecer con las autoridades estadounidenses un calendario de desmantelamiento de las bases militares de utilización conjunta.


Madrid, 6 de febrero 2011

jueves, 3 de febrero de 2011

Llamazares interroga al Gobierno para saber si “piensa apoyar la investigación de las desapariciones de los niños robados por la dictadura franquista”

El portavoz parlamentario de IU reclama, en caso de que la respuesta sea negativa, que el Ejecutivo detalle las razones para oponerse, además de si piensa facilitar alguna de las peticiones de colaboración realizadas ya por las familias afectadas.


El portavoz parlamentario de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, ha registrado en el Congreso una completa y documentada pregunta dirigida al Ejecutivo para conocer el grado de implicación que éste piensa adoptar en el oscuro tema de los niños perdidos del franquismo y las adaptaciones ilegales llevadas a cabo hasta los años 80. Así, Llamazares interroga si "¿Piensa el Gobierno apoyar la investigación de las desapariciones de niños robados a sus madres por la dictadura franquista y posteriormente hasta los años 80 en clínicas privadas?".


El diputado de Izquierda Unida, al hilo de este planteamiento inicial y aclaratorio, espera que el Ejecutivo socialista especifique, entre otras, tres cuestiones fundamentales:


En el caso de que la respuesta del Gobierno sea negativa a dar el respaldo necesario, Llamazares reclama que especifique "¿Cuáles son sus razones para oponerse a esta investigación?"


Ante los datos adelantados hasta ahora, se interesa por conocer "¿Para qué fecha tiene previsto el Gobierno la creación en el Ministerio de Justicia de la prometida Oficina de coordinación y agilización de la búsqueda de los niños desaparecidos?"


También considera necesario que se aclare si "¿Piensa el Gobierno facilitar la creación de una base de datos, incluyendo el ADN de las víctimas y familiares que lo soliciten?"


Llamazares expone en su pregunta que “el 28 de octubre de 2010 el Juzgado de Instrucción número 21 de Madrid se inhibió a favor del Juzgado de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional respecto a una denuncia por robo de niños durante el franquismo”. Recuerda también que “la Fiscalía de la Audiencia Nacional se opone a que este tribunal investigue esta causa, con el discutible argumento de que no es posible la vía penal, aunque parece que el Ministerio Público sí apoyaría la vía administrativa mediante la creación de una Oficina en el Ministerio de Justicia encargada de coordinar las denuncias y agilizar los trámites en la localización de los desaparecidos”.


Frente a este contexto legal, Gaspar Llamazares completa en su iniciativa parlamentaria las cuestiones sobre las que solicita que el Ejecutivo se pronuncie y pregunta si "¿Piensa el Gobierno facilitar el acceso a las informaciones solicitadas por las víctimas o sus familiares supervivientes mediante una disposición específica que permita una interpretación flexible de la Ley de Protección de Datos?".


Además, reclama también si "¿Piensa el Gobierno facilitar a las víctimas o a sus familiares la apertura debidamente justificada de los archivos del Tribunal Tutelar de Menores, de los archivos eclesiásticos y de las clínicas en las que presuntamente se realizaron las sustracciones y entregas de niños?".


El parlamentario de IU argumenta que “lo que había empezado con una motivación política se convirtió en un negocio en los años 60 y 70 e, incluso, prosiguió hasta inicios de los 80. El mapa de adopciones ilegales se extiende por toda España: Clínicas privadas o concertadas como O’Donnell, Santa Cristina y San Ramón, en Madrid; Santa Isabel, en Valencia; o Pérez Serrano, en Zaragoza”.


En su opinión, “esto constituye un delito de lesa humanidad que no ha prescrito, ya que muchas de las víctimas pueden aún estar vivas”, en esta línea recuerda que “por ello, el juez Baltasar Garzón instó a las instituciones, al Ministerio Fiscal y a los jueces a que investiguen, sancionen a los culpables y se repare a las víctimas, de manera que puedan recuperar la identidad que les fue arrebatada”.


Llamazares expone en su iniciativa que “estos hechos están acreditados en el auto redactado por el juez Garzón, descritos en el documental televisivo "Els nens perduts del franquisme", obra de Montse Armengou y Ricard Belis, y analizado en el libro "Irredentas" (2002) del historiador Ricard Vinyes, y "El caso de los niños perdidos del franquismo" (2008), del jurista Miguel Ángel Rodríguez Arias, del Instituto de Derecho Penal Internacional de la Universidad de Castilla-La Mancha”.


Además, “el juez incluye en su escrito cifras, basadas en fuentes históricas, que elevan a más de 30.000 el número de hijos de presas republicanas tutelados por la dictadura franquista entre 1944 y 1954, especificando distintas formas de sustracción de menores, sin olvidar a los que fueron repatriados desde el extranjero, contra la voluntad de sus familias, entre los años 1939 y 1949, a través de un entramado de acciones y organismos, principalmente el Servicio Exterior de Falange”, cita Gaspar Llamazares.


Madrid, 3 de febrero 2011

martes, 1 de febrero de 2011

Llamazares denuncia "hipocresía calculada" del Gobierno tras impedir PSOE y CiU crear una comisión de investigación sobre Wikileaks en el ‘caso Couso"


El portavoz parlamentario de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, calificó hoy en el Congreso de “hipocresía calculada” la postura que ha tomado el Gobierno para dificultar el control parlamentario y el conocimiento por el Congreso del alcance de las revelaciones de Wikileaks sobre las presiones políticas y judiciales ejercidas por la Embajada de EE.UU en Madrid sobre responsables políticos y de la judicatura.


Llamazares hizo esta valoración en una rueda de prensa en la Cámara Baja junto a la diputada de ICV, Nuria Buenaventura, al término de la Junta de Portavoces en la que PSOE y CiU unieron fuerzas para vetar la propuesta de IU-ICV de debatir la creación de una comisión de investigación sobre el contenido de los documentos difundidos por Wikileaks y la repercusión negativa de las presiones que desvelan en asuntos como el asesinato en Irak del cámara José Couso por soldados norteamericanos o el paso de los denominados ‘vuelos de la CIA’ con detenidos ilegales por el espacio aéreo español.


Al tiempo que Buenaventura mostraba su “sorpresa e indignación” por la demostración de “falta de transparencia” evidenciada por PSOE y CiU, Llamazares denunció que “mientras algunos como la Administración de EE.UU parece que quieren ‘matar al mensajero’ tratando de llevarle a la cárcel, el Gobierno quiere ‘amordazar a ese mensajero’ impidiendo el debate”.


Para el diputado de Izquierda Unida, “el Ejecutivo socialista parece no conformarse con un ‘giro a la derecha’ en materia económica sino que pretende una restauración de los modos de la derecha en el ámbito parlamentario”.


En la misma reunión de la Junta de Portavoces PSOE y CiU rechazaron también que el presidente del Gobierno informase en sesión plenaria de la polémica inclusión de la política nuclear en las negociaciones mantenidas con los agentes sociales y que la ministra de Exteriores respondiera en la comisión parlamentaria correspondiente de la política del Gobierno favorable a Marruecos en relación con los graves sucesos ocurridos en los territorios ocupados del Sahara Occidental.


Madrid, 1 de febrero 2011

miércoles, 26 de enero de 2011

Llamazares escéptico ante los cambios anunciados por Chacón en el Convenio de Defensa con EE.UU, que tacha de "anacrónico y desfavorable para España"

El portavoz parlamentario de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, mostró hoy ante el Pleno del Congreso su escepticismo ante los cambios anunciados por la ministra de Defensa, Carme Chacón, en el próximo texto del Convenio de Cooperación para la Defensa entre España y EE.UU. Chacón hizo público que el Gobierno quiere modificar cuestiones relativas a la autorización de escalas y sobrevuelos de aeronaves militares y al almacenamiento de municiones y explosivos en suelo español durante la respuesta a la interpelación que le hizo Llamazares en relación a este convenio, que expira el próximo 12 de febrero.


El parlamentario de IU indicó a la ministra que el convenio “ha envejecido y es anacrónico” y, por eso, “resulta incoherente que el Gobierno consienta que Estados Unidos utilice el territorio español para realizar un tipo de misiones militares que las propias fuerzas militares españolas no tienen autorizado, tal y como sucedió con el uso de las bases españolas para desencadenar la guerra ilegal contra Irak”.


Además, aunque consideró “positiva” cualquier modificación que se haga en el convenio que beneficie los intereses españoles, calificó de “parcial e insuficiente” la variación propuesta por la ministra y cuestionó la fórmula jurídica elegida para prorrogar el convenio al tiempo que se modifica. Llamazares dijo no entender esa “fórmula extraña al derecho” de “introducción de mejoras”, pues este tipo de acuerdos o se denuncian o se prorrogan.


El parlamentario de IU denunció que los beneficios que recibe Estados Unidos de este convenio “superan con creces a los que obtiene España. No existe reciprocidad entre las partes. Mientras Estados Unidos tiene unos 8.000 efectivos y dos pases militares en España, España no tiene nada en Estados Unidos”.


Propuso que debe plantearse “una negociación realista” sobre todo lo que afecta “a los intereses y a las capacidades y el derecho interno” de nuestro país.


A CONTINUACIÓN SE INCLUYE LA INTERVENCIÓN ÍNTEGRA DE LA INTERPELACIÓN AL GOBIERNO REALIZADA POR GASPAR LLAMAZARES


Señora ministra, mi grupo parlamentario presenta en nombre de Izquierda Unida-Iniciativa per Catalunya una interpelación que pretende conocer cuál es la voluntad del Gobierno y si es posible estimular al mismo para la renegociación del Convenio de Cooperación para la Defensa entre el Reino de España y Estados Unidos de 1988 y, en particular, las modificaciones introducidas por el Protocolo de 2002, que nos parecen manifiestamente mejorables.


Señorías, no sabemos cuál es la voluntad del Gobierno español, a no ser porque no haya denunciado el convenio seis meses antes, cuando este expira el 12 de febrero -este 12 de febrero-, y como no sea también a través de las informaciones de Wikileaks que manifiestan la voluntad del Gobierno de elevar el convenio a tratado o, en su momento, la comunicación del Gobierno al Gobierno norteamericano de una posible modificación del carácter de convenio a tratado. Nuestra tesis, por el contrario, es que el Gobierno debe afrontar una negociación no maximalista sino de carácter realista sobre algunos elementos del convenio que desde nuestro punto de vista afectan a los intereses, a las capacidades y al derecho interno de nuestro país.


Pensamos que el Protocolo de 2002 constituye en ese sentido una involución que es necesario retomar, porque en nuestra opinión tiene muy poco que ver con la evolución española hacia una mayor soberanía, una mayor autonomía y un mayor respeto hacia el Derecho internacional. En concreto, el Protocolo de 2002 recoge la posibilidad de que los servicios secretos del Servicio de Investigación Criminal Naval y de la Oficina de Investigaciones Especiales de la Fuerza Aérea de Estados Unidos puedan actuar en territorio español para llevar a cabo investigaciones criminales que incumben a bienes y ciudadanos norteamericanos, todo ello en un nimbo legal y al margen del control judicial y parlamentario de los españoles.


Además, he de recordar que en 2007 se frustra la posibilidad de regulación reglamentaria en una materia tan sensible como es la actuación de servicios secretos extranjeros en territorio nacional, parece que por voluntad del propio Gobierno o por desacuerdo con el Gobierno norteamericano.


Por otra parte, la modificación de los artículos 24 y 25 producida en el Protocolo de 2002 ha debilitado recientemente el régimen de autorizaciones de vuelo, de sobrevuelo y de nuevas instalaciones en las bases de Rota y de Morón. Antes era un control ex ante de estas decisiones y ahora es un control a posteriori. Señorías, no quiero recordarles lo que ha ocurrido con los ‘vuelos de la tortura’ o los vuelos de la CIA y la inseguridad que se ha creado en torno a las autorizaciones en las bases de Rota y de Morón. El Gobierno tiene una disyuntiva que es prorrogar sin más la vigencia de estas medidas del protocolo que nos parecen claramente atentatorias de nuestra soberanía y contradictorias con nuestro derecho, o bien emprender una negociación realista con el Gobierno norteamericano para su modificación o renovación.


¿Qué desventajas tiene en nuestra opinión el actual convenio y el protocolo que lo modifica? En primer lugar, desventajas que tienen que ver con la soberanía, desventajas que tienen que ver con la seguridad de los españoles y desventajas que tienen que ver con el derecho interno y el Derecho internacional; desventajas, contradicciones que en nuestra opinión es necesario superar a través de la renegociación. El mero hecho de la existencia de las bases militares implica que España no ejerce plenamente y con autonomía su jurisdicción sobre esa parte de su territorio. Pero es que, además, sobre esas bases militares no aplicamos el derecho interno de nuestro país y, por otra parte, no hay control parlamentario. No ha habido ningún acto de control parlamentario de las bases de utilización conjunta, lo que sería inexplicable en Estados Unidos.


Por otra parte, Estados Unidos puede llevar a cabo misiones militares desde las bases que sean contrarias a los objetivos de la política de seguridad y de defensa de España y a las normas que la regulan, en concreto a la Ley de Seguridad Nacional y al Derecho internacional. En la nueva coyuntura y con el incremento del terrorismo yihadista, el nivel de riesgos para la seguridad de las bases, en concreto en una de las bases que se convierte en estratégica en esta materia, para los territorios que la circundan y para las personas que viven en esa zona ha aumentado de manera considerable sin garantizarse seguramente una cierta reciprocidad. La regulación de los servicios de inteligencia militar, a la que el Gobierno también ha renunciado en 2007, es una materia que en nuestra opinión debería tenerse en cuenta.


Señorías, de manera resumida, no existe reciprocidad entre las partes, España no tiene contraprestaciones. Podría decirse que la más burda de ellas es que mientras Estados Unidos tiene en España 8.000 efectivos y dos bases militares, España no tiene nada en Estados Unidos. Pero hablando de una reciprocidad más realista, no existe nada en materia de reciprocidad en estos momentos que aporte Estados Unidos a nuestro país en relación con nuestros compromisos, que son, en nuestra opinión, mucho mayores. El convenio, por ejemplo, tampoco establece límites geográficos a la operación u operaciones que puedan apoyarse desde las bases militares. Dirán ustedes que es un tema general, pero no lo es. El tratado de seguridad con Australia y con Nueva Zelanda, al igual que el tratado con Filipinas, señala una zona de interés restringida. El tratado de seguridad con Japón se limita al Lejano Oriente, y los tratados y acuerdos sobre facilidades en varios países de la OTAN se concretan exclusivamente a área OTAN. En nuestro caso el convenio no tiene ningún límite a la potencia que tienen en nuestro país bases de utilización conjunta.


Tampoco es lógico que algunas decisiones de gran importancia, señorías, como la autorización de crear nuevas instalaciones de apoyo, aumentar el volumen de las estructuras de Estados Unidos en las bases o, por ejemplo, modificar normas de vuelo y demás sean únicamente materia del comité permanente. Además, el protocolo establece un llamado Comité Bilateral de Alto Nivel que, en vez de solventar los problemas derivados de la aplicación del convenio, se ha convertido en un adorno inútil y con tan pocas reuniones que se pueden contar con los dedos de la mano desde la aprobación del convenio y el protocolo.


En definitiva, no es difícil detectar que la lista de beneficios que obtiene Estados Unidos de la cooperación bilateral establecida en el Convenio de defensa supera con creces los beneficios que obtiene España, y toda relación de estas características tiene como premisa, o debe tenerla, la reciprocidad. Ante este balance, parece legítimo solicitar la revisión del convenio y de su protocolo adicional. ¿En qué temas? En primer lugar, en relación con los nuevos factores que aconsejan la modificación del convenio deberíamos tener en cuenta la Ley Orgánica de Defensa Nacional, la apuesta del Gobierno por el multilateralismo y el respeto al ordenamiento jurídico internacional, así como la preeminencia de medidas preventivas no militares en la lucha contra el terrorismo.


En segundo lugar, a esto se une la revalorización geopolítica de las bases españolas, en concreto de la base española de Rota, una revalorización geopolítica para Estados Unidos pero en menor medida para nuestro país. Existen una serie de cuestiones y elementos del convenio que necesitan ser renegociados de manera que pudieran sufrir modificaciones destinadas a evitar la afectación del ejercicio de soberanía de nuestro Estado y a evitar riesgos innecesarios en el territorio circundante. Pero, sobre todo, es necesario concretar varias precisiones que eviten una interpretación demasiado amplia y flexible de las obligaciones y los derechos que se recogen y que en la práctica representan un gran desequilibrio en relación con la cooperación defensiva con Estados Unidos. Sería necesario además recoger obligaciones de resultado y de plazos para su cumplimiento de las ventajas que el convenio puede suponer para nuestro país.


En definitiva, el convenio ha envejecido y es anacrónico. Por ello, resulta incoherente que el Gobierno de España consienta que Estados Unidos utilice el territorio español para realizar un tipo de misiones militares que las propias fuerzas militares españolas no tienen autorizado, tal y como sucedió en el uso de las bases españolas para desencadenar la guerra ilegal contra Irak.


Además, el control parlamentario sobre el convenio -como he dicho antes- no existe. La nefasta experiencia de los vuelos militares y de los vuelos de la CIA en el marco de las entregas ilegales de supuestos yihadistas hace necesario incluir en el convenio precisiones de autorización previa, y no de autorización posterior, a los vuelos de Rota y Morón. Por otra parte, España debe respetar y no socavar el principio de prohibición de la tortura y no debe permitir extradiciones ni expulsiones de personas a lugares en los que corran riesgos de ser torturadas, sufrir malos tratos o ser simplemente desaparecidas.


Por otra parte, no compartimos la elevación del convenio a tratado si no supone una renegociación a fondo de estas materias. Por lo tanto, pedimos la renegociación del convenio por parte del Gobierno. Somos conscientes del marco en el que estamos -el marco de la OTAN-, aunque no lo compartamos, y planteamos la revisión del convenio ahora cuando finaliza su periodo de vigencia el próximo 12 de febrero. El cambio político en Estados Unidos debería, en nuestra opinión, favorecerlo. Resulta claramente necesario proceder a una revisión de las disposiciones del convenio que se derivan de aplicaciones demasiado extensas que son contrarias a los intereses de España o suponen un riesgo para nuestra seguridad. Por último, necesitamos un control parlamentario de un tema que afecta al territorio nacional y que afecta a nuestra seguridad y a nuestro derecho. Hoy por hoy no tenemos control parlamentario. Es un tema que abrimos en su momento al debate con el Ministerio de Defensa, pero no hemos tenido ninguna solución que permita un control parlamentario en las bases de utilización conjunta de Rota y Morón. Muchas gracias.


RÉPLICA DE GASPAR LLAMAZARES A LA MINISTRA DE DEFENSA


Señora ministra, en primer lugar, agradezco la información recibida: positiva, parcial e insuficiente; insuficiente, en todo caso. Señora ministra, no acabo de entender esa fórmula que es extraña al Derecho. No soy profesional en la materia, pero un convenio o se prorroga o se denuncia. No existe un convenio prorrogado y denunciado al mismo tiempo, que es lo que nos ha venido a plantear en el día de hoy. En todo caso, nada hubiera impedido denunciar el convenio y abrir una negociación más allá de los aspectos puntuales que usted ha referido. Es decir, se podía hacer una negociación de coyuntura sobre los aspectos más preocupantes del convenio y dejar una negociación más estructural para el medio o largo plazo. Desde luego, para mí, el medio o largo plazo es que no existan bases de utilización conjunta de otro país en territorio español. Reconozco que no es la posición del grupo parlamentario ni del Gobierno. En todo caso, me llama la atención esa fórmula jurídica y me gustaría una mayor explicación: dónde estamos, si estamos en la prórroga o estamos en la renegociación, porque la fórmula de mejoras no existe en derecho y menos en relación con los convenios de estas características.


En segundo lugar, con respecto a los contenidos que ha comentado usted -como digo, positivos pero parciales o insuficientes-, estamos satisfechos de que aunque sea a posteriori se recupere el control de las escalas y vuelos a priori -utilizando el juego de palabras-, que fue modificado en el Protocolo de 2002 y que nos ha traído muy malas consecuencias. En ese sentido, a pesar de la información del Gobierno no comparto en absoluto el planteamiento de que no hubiera ningún problema en las bases ni con los aviones de la CIA en territorio español. No piensa así el Parlamento Europeo, no piensa así el Consejo de Europa. Yo pienso como el Parlamento Europeo y el Consejo de Europa: que se miró para otro lado en una materia tan delicada por una malentendida lealtad y solidaridad con la lucha antiterrorista, y finalmente la lealtad y la solidaridad ha sido con la vulneración de los derechos humanos y del Derecho internacional.


En relación con explosivos y municiones, me convence la información de la señora ministra. Habíamos evitado ya en momentos anteriores las armas de carácter nuclear y ahora es bueno que las armas que no están permitidas en nuestro país tampoco lo estén en las bases de utilización conjunta; y asimismo, en relación con las cuestiones relativas al medio ambiente. De todas maneras, nosotros tenemos dudas con respecto a los sistemas de control. La verdad es que el comité conjunto -lo he dicho antes- y también los mecanismos establecidos en el propio convenio y en el Protocolo de 2002 han sido muy pocos eficaces. Se han reunido muy poco, poquísimo, y por otra parte han tenido una eficacia bastante relativa. Por lo tanto, los compromisos son importantes; sin embargo, los mecanismos de control, mínimos.


En relación con los servicios secretos, señora ministra, estuvieron durante un tiempo callados cuando se produjo el problema de los vuelos de la CIA en el seno de las bases, pero han vuelto otra vez; los servicios secretos norteamericanos de las respectivas armas han vuelto a actuar en territorio español. Y dice usted que están normados. De manera muy hábil, porque el primer texto que usted tenía preparado para regular esos servicios secretos en territorio español fue considerado por el Gobierno norteamericano un texto denso, y finalmente usted o su Gobierno consideró que era más importante la cobertura política que el derecho interno. En ese sentido, no tengo ninguna confianza con respecto a una medida que no tiene muchos precedentes y desde luego no tiene nada que ver con nuestro derecho interno, como es el hecho de que los servicios secretos de otro país intervengan en territorio nacional.


En relación con el control parlamentario y con la Ley de Defensa Nacional, señora ministra, en mi opinión el futuro del convenio es que la Ley de Defensa Nacional sea operativa también en las bases de utilización conjunta, y hoy por hoy no lo es, porque el Gobierno norteamericano puede tomar decisiones al margen del Derecho internacional de intervención fuera de zona, y creo que eso es inaceptable. Y sobre el control parlamentario –y termino con ello, señora ministra-, dígame usted cuándo hemos hecho control parlamentario de las bases de utilización conjunta. Nunca. En ninguna Comisión de Exteriores ha habido control parlamentario de las bases de utilización conjunta, y no quiero referirme a sus respuestas por escrito porque cuando no son lacónicas son simplemente ‘no respuestas’ por escrito.


Madrid, 26 de enero 2011

Llamazares reprocha a Zapatero la “sumisión y la complicidad de su Gobierno con EE.UU desveladas por wikileads en contra de víctimas españolas

Intervención íntegra del portavoz parlamentario de IU durante la Sesión de Control al Gobierno.


Señor presidente del Gobierno, le pregunto sobre un escándalo. El informe de la Embajada norteamericana filtrado por Wikileaks demuestra que hubo indicaciones, presiones y posible complicidad del Gobierno español en relación con los casos que afectan a los intereses norteamericanos en España como Couso, Guantánamo o los vuelos de la CIA. ¿Ha realizado el Gobierno algún tipo de investigación? ¿Ha sacado alguna conclusión? ¿Pretende exigir responsabilidades?


RÉPLICA DE GASPAR LLAMAZARES


Señor presidente, no me convence su respuesta. Si son valoraciones de parte, son valoraciones que acusan al Gobierno de delitos; acusan al Gobierno español -el propio embajador- de revelación de datos de sumarios en ese momento secretos, acusan al Gobierno de asesoramiento ilegal, de encubrimiento, de vulneración de derechos de las víctimas. Eso es lo que hay en las declaraciones del embajador y, por tanto, el Gobierno debería haber planteado una queja al Gobierno norteamericano por haber sido acusado de delitos.


Pero, aparte de la acusación, señor presidente, es que la relación causa-efecto es evidente en estos casos. Año 2005, comunicación del Gobierno español al Gobierno norteamericano: el Gobierno español trabaja para posponer las órdenes de detención. Inmediatamente después, de manera mecánica, suspensión de las órdenes de detención. Año 2007: el Gobierno español ayuda a la fiscalía para que apele la decisión del juez. Inmediatamente después, apelación de la decisión del juez. Año 2007, comunicación: el Ministerio de Justicia trabaja con los fiscales para lograr el archivo del caso. Inmediatamente después, archivo del caso.


Señor presidente, no es la opinión de un embajador, son relaciones causa-efecto que necesitan ser investigadas por parte del Gobierno y que, en nuestra opinión, requieren una explicación porque no solamente remiten a que el Gobierno mire para otro lado -que ya lo sabíamos-, sino que remiten a la sumisión y a la complicidad del Gobierno con el Gobierno norteamericano frente a las víctimas españolas, es decir, frente a sus propios compatriotas, vulnerando principios fundamentales como la independencia del Poder Judicial. Muchas gracias.


Miércoles, 26-1-11

martes, 25 de enero de 2011

Llamazares rechaza el pacto PSOE-PP-CiU para salvar la “Ley Sinde” porque “tratan de dar gato por liebre a internautas y autores”


El portavoz parlamentario de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, mostró hoy su “rechazo” al contenido del pacto alcanzado ayer lunes en el Senado entre PSOE, PP y CiU para salvar ‘in extremis’ la conocida como ‘Ley Sinde’ a través de una enmienda conjunta de estas tres formaciones. Para Llamazares, con este acuerdo “sus tres firmantes pretenden dar ‘gato por liebre’ tanto a internautas como a autores, porque no resuelven las aspiraciones de unos ni los problemas de los otros”.


“La desde ahora ‘Ley Sinde-PP-CiU’ –dijo Llamazares- sólo salva la cara a una iniciativa que no aborda el problema fundamental, como es la revisión de la Ley de la Propiedad Intelectual”.


En su opinión, “se ha dado un claro paso en falso. Va a salir adelante una ley confusa que nosotros no compartíamos antes y seguimos sin compartirla ahora. Lo único que se hace es salvar la cara a parte del viejo texto de la ‘Ley Sinde’ sin demasiadas modificaciones”.


Madrid, 25 de enero 2011

lunes, 24 de enero de 2011

IU y fuerzas de la izquierda parlamentaria registran su voto particular a la reforma de las pensiones para "frenar en seco los recortes del Gobierno"

Gaspar Llamazares advierte de que “estamos ante un ‘pensionazo’ que busca dar un golpe al Estado del bienestar y con el que el Gobierno busca poner a las clases medias al servicio de los mercados”


El portavoz parlamentario de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, ha registrado y presentado hoy junto a otras cuatro formaciones políticas con representación parlamentaria un voto particular de totalidad y 7 votos parciales en contra del informe de recomendaciones del Pacto de Toledo para modificar las pensiones que se debe votar mañana en el Congreso. Llamazares considera que esta es la forma de “frenar en seco los recortes que plantea sacar adelante el Gobierno, principalmente la elevación de la edad de jubilación a los 67 años”.


El diputado de IU ofreció una rueda de prensa en el Congreso junto a Nuria Buenaventura (ICV), Joan Ridao y Joan Tardá (ERC) y Olaia Fernández Davila (BNG) –la propuesta la firma también Nafarroa Bai- por este tema y juntos aseguraron que la iniciativa supone una “enmienda a la totalidad” al informe, desglosada en una parte principal y 7 referidas a cuestiones concretas.


Llamazares detalló que se ha hecho de esta forma “por estrategia parlamentaria” para tratar de así de conseguir acuerdos puntuales pero “con mayorías amplias” de otros grupos, sobre todo con el objetivo de rechazar que se proponga al Gobierno subir la edad de jubilación a los 67 años, así como la congelación de las pensiones como ha ocurrido en 2011. Esto dejaría en minoría al PSOE en la votación ante el Pleno de mañana.


Llamazares indicó que no estamos ante una reforma sino ante un auténtico “pensionazo” ejecutado “contra el propio Pacto de Toledo, contra el acuerdo y contra el consenso en un tema que afecta a millones de futuros pensionistas”.


“Lo que se pretende no es más que un golpe al Estado de bienestar y el Gobierno busca poner a las clases medias al servicio de los mercados. No dudan en manipular las cifras demográficas, en alarmar a la población y en manipular el envejecimiento para considerarlo como un castigo y no como un hecho real”, indicó el portavoz de IU.


Gaspar Llamazares puso como ejemplo que subir la edad de jubilación a los 67 años “tendría un significado similar a aumentar 1 ó 2 horas las horas de trabajo diarias. Están buscando una derrota de las conquistas logradas por el movimiento obrero y la izquierda a lo largo de la historia”.


Llamó la atención sobre que el actual sistema de pensiones “es eficaz y viable tal y como está, más que los de nuestro entorno europeo” y señaló que “pese a esta eficacia, aún tiene carencias ya que las pensiones en España son el 70% de la media europea y un 70% de nuestros pensionistas no llegan ni a mileuristas. Frente a este hecho, lo que buscan ahora es empeorarlo aún más”.


Para Llamazares, “si lo que pretenden sale adelante aumentará la pobreza y la disparidad de rentas. Habrá menos cohesión social y menos igualdad”.


Madrid, 24 de enero 2011